Sobre este blog y su creador

Hola, me llamo Noel Morales y te doy la más cordial bienvenida a este espacio. Tengo 29 años, guatemalteco, apasionado por la escritura, la lectura, así como de las cosas simples y complejas.

Según la neurocientífica Jill Taylor existen, por así decirlo, dos personas dentro de cada uno de nosotros. A una de ellas le interesa lo lógico, el presente, lo lineal. A la otra persona le interesa lo afectivo, el pasado y el futuro, lo intuitivo. Ambas personas les interesan cosas diferentes, y en palabras de ella; tienen personalidades muy diferentes. Estas personas serían representadas por los dos hemisferios de nuestro cerebro.

Eso explicaría por qué frecuentemente sentimos conflicto entre la razón y las emociones. Por qué nos cuesta decidirnos por lo que nos dice nuestra mente y nuestro corazón, conflicto que se refleja en nuestro comportamiento y nivel de madurez.

De forma interesante existe la inteligencia intelectual y la inteligencia emocional. De ahí la tendencia de calificar a otros de tontos cuando analizan de forma emocional lo racional y viceversa.

Los seres humanos tenemos muchas dificultades para conciliar estas dos maneras de ver el mundo. Inclinarse más por una que por otra conduce a la mayoría (¿O todos?) de los conflictos que existen en la sociedad: Un exceso de racionalidad te convierte en alguien muy frío y un exceso de emociones te puede convertir en alguien dependiente y vulnerable.

Esta problemática es tan frecuente como perjudicial. No sólo impide ampliar la percepción que tenemos de nuestra realidad, sino que trae consecuencias y repercusiones sociales muy fuertes comenzando con las personas más cercanas a nosotros.

Nuestras propias inseguridades nos llevan a desarrollar pensamientos extremistas como complejos de superioridad moral o por otra parte victimizarse por medio de la autocompasión o sentimientos de culpabilidad impuestos.

Resulta paradójico cómo nuestra mente puede llevar a engañarnos de una forma tan magistral y persuasiva llevándonos de un extremo a otro. Nos llegamos a creer nuestras propias mentiras y nos negamos a abrir la mente a nuevas perspectivas que nos ayudarían a desarrollarnos como personas y por ende mejorar nuestra sociedad.

Razones como esas han impulsado este proyecto: el otro lado de la moneda. Un espacio personal en el que quiero compartir ideas, conclusiones y reflexiones sobre temas difíciles de tratar como religión, sociedad, moralidad, sexualidad, entre otros desde la perspectiva más equilibrada posible.

No pretendo establecer un criterio absoluto sobre cualquier tema del que se hable, ser una fuente primaria ni ser autoridad sobre la información presentada. Después de todo, soy sólo una persona entre los miles de millones que existen en la tierra. Por eso creo con firmeza es que es muy enriquecedor conocer las experiencias y propuestas de otras personas, que, aunque no nos lleve a conseguir la verdad absoluta sí que puede marcar una diferencia significativa en el rumbo de nuestra vida y nuestra existencia.